viernes, 14 de diciembre de 2007

Comienzo a desvanecerme

Estoy sentada frente a la computadora, escribiendo. Nadie me esta viendo. Nadie se percata de mi presencia. Escribo lo que siento. Soledad. Escribo y comienzo a desvanecerme. No mi cuerpo, mas bien mi ser. Se desvanece y comienzo a flotar. El techo me frena, busco la ventana. Esta abierta y me deja salir. Salir al aire puro de ciudad. Busco el Avila. Sus árboles, sus aguas. Consigo una bella cascada, y en ella reposo. El agua fría cubre mi alma, y lava un poco el dolor que en ella se aloja. Sigo sola, pero al menos rodeada de belleza. Pienso en mis amores. Uno, lejos. No supo decirme de frente que no me quería. Prefirió escribirlo en una carta, que le llego a otra. El otro, cerca. Demasiado. Me duele tenerlo a mi lado y verlo amar a otra. Siento envidia por ella, y el amor que recibe. La realidad se encarga de confirmar lo que pensaba. Estoy sola, y lo único que tengo a mi alcance es un pequeño escape, que pago muy caro. Un día de amor infinito. Tres días de felicidad. Tres semanas de dolor y soledad, depositados en el estómago y el corazón. Solo las lagrimas me ayudan a pasar esos días. Igual que esta cascada que ahora me baña. Cascada salada, de agua de lagrima. Por que en realidad no me he desvanecido nada. Sigo aquí frente a la computadora. Aún nadie se percata de mi presencia. Ni él. Que se encuentra justo detrás de mi. Amor imposible, que no sabe lo que siento. Que no me ama.

No hay comentarios: